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Entrevista
 OSCAR UGARTECHE

 

Yo en realidad no tuve un paso por el MHOL. Llevo el MHOL inscrito como un tatuaje. Los que somos del MHOL nos quedamos casados. Yo soy y seré MHOL en mi tumba y posiblemente quede en la historia más por el MHOL que por los libros o las otras cosas que he hecho.

 

 

 

 

 

 

 

 

1. ¿Qué es lo que más recuerdas de tu paso por MHOL? ¿Cómo afectó tu vida el vínculo que tuviste con la institución?

 

Oscar Ugarteche y Beto Montalva

Creo que para los fundantes del MHOL no hay tal cosa como nuestro paso por allí. Nosotros lo lanzamos y somos eso, nos guste o no. Yo estoy muy orgulloso de haber sido parte de ese pequeño grupo que desde 1980 hasta 1982  impulsamos la creación del MHOL con ROBERTO MIRO QUESADA, BETO MONTALVA, MANOLO LUJAN y que,  luego, en octubre de 1982 se animó a reaccionar por la detención de un medio centenar de chicos en la Discoteca "Perseo" de San Borja. En 1983 este grupo convocó la reunión de Punta Negra en casa de Manolo Forno.


Mientras tanto yo estaba en Nueva York y Roberto me orientó hacia un pequeño grupo llamado Lavender Left que sirvieron de guía para nosotros. Su director dirigía la revista "The Advocate" que abogaba como indica su nombre por los derechos LGBT. Luego me indicó que andaba por allí Foucault y que era útil saber qué pensaba sobre los movimientos porque estaba escribiendo sobre estas cosas. Estaba en NYU y lo llamé seguramente con la ayuda de los amigos de LL y nos encontramos. Eso sirvió, aunque no parezca, para ese primer impulso y para nuestro discurso fundante del arco iris de la sexualidad que más tarde saldría publicado en el I tomo en español de la Historia de la Sexualidad de Foucault en editorial Siglo XXI.

Esos años de militancia, de crear comunidad, de dar la cara por primera vez, de hacer inscribir el MHOL en registros públicos. La abogada del estudio de Javier de Belaunde aún me lo recuerda cada vez que nos vemos y por eso le estoy muy agradecido a Javier.

Lo debates con Rebeca sobre si la lucha es una o no es una, en medio de la guerra interna, fue muy interesante y muy importante. Logramos el primer movimiento unificado creo que en la historia. Pudimos empujar las campañas públicas de prevención de SIDA y ayudamos a instalar con dinero de un proyecto nuestro, un laboratorio en San marcos para pruebas de Elisa, al mismo tomándose pruebas en la oficina como un proyecto piloto.

La discusión sobre si somos un ente que mira a la sociedad o mira a la comunidad LGBT fue un debate muy áspero que terminó en una ruptura dolorosa en 1989 y una refundación con para el público. Eso fue oro.


Tener un MHOL que mira a la sociedad y se plantea los problemas LGBT cara a la sociedad fue muy educativo para todos dentro y fuera del MHOL.

La experiencia de convocar en el teatro Segura a un millar de gays por primera vez en el Perú para ver una obra de teatro gay fue también singular. Esa semana me fui a Bolivia pero los preparativos y las negociaciones fueron espectaculares, cuando decir "gay" era un adjetivo calificativo despectivo y no un sustantivo. El chisme al regreso de mi viaje fue que Roberto el chileno (no recuerdo su apellido) y Kike estuvieron espectaculares.

Las tensiones creadas en 1990 cuando en las elecciones de ese año surgió ante la opinión pública en boca de Nicolás Lucar en tono de tía vieja el escándalo que un conocido homosexual fundador del MHOL fuera candidato a Presidente del BCR nos llevó creo que a un cambio de estrategia. Hubo un cierra filas y mandamos una campaña de prensa todos los que íbamos a los medios, o sea Kike Bossio, Rebecca y yo desde ese momento, y dimos la lucha en el tema antidiscriminatorio.

Es verdad que ese incidente terminó con mi vida política pública en el Perú y terminó también con mi existencia como columnista de periódicos. Seguramente ese día debí haber migrado para rehacer mi vida en otra parte, pero no lo hice y creo que la lucha por la defensa de la democracia en la década de los años 90 fue por eso, para mí, una causa muy importante. Lo que estaba en cuestión era la discriminación pura y dura.

Intento recordar el nombre del joven pintor de anteojos con quien hicimos el trabajo cuando en 1996 detuvieron a 600 muchachos y chicas en las discotecas del centro de Lima por orden del alcalde Andrade y la discusión sobre si de lo que se trataba era de que el MHOL actuara, como siempre hizo, o si la juventud afectada se involucraba en esto.


En medio de la represión de los años 90 este muchacho logró organizar un grupo muy grande que salió a demandar sus derechos a las calles. Con esa base social fuimos a conversar con Blanca Nelida Colán, fiscal de la nación, hoy en la cárcel, y con Ketin Vidal, en ese entonces ministro del Interior, sobre las razones de las detenciones y la necesidad de que no se repitieran este tipo de casos y que se investigara lo ocurrido. En los años 90 las intervenciones y detenciones policiales fueron resueltas con la ayuda del congresista


Javier Diez Canseco sin cuya ayuda no hubiera sido podido esclarecer los acontecimientos diversos. Es extraño pero la prensa internacional a las detenciones de gays y lesbianas en el Perú de los 90 no le prestó atención mientras cifraba toda su atención sobre los éxitos económicos del régimen.

La decisión más trascendental en medio de todo eso fue al final del Gobierno de Fujimori, cuando fue evidente que mi papel en el MHOL era de tapón más que de facilitador. La distancia generacional por un lado, y la necesidad de que se rehicieran cuadros, de otro, me hizo pensar en la urgencia de salir y dejar el manejo de la institución a los siguientes. La amenaza fue que esto no sucedería. Mi apuesta fue que sí. Y así celebramos 25 años del MHOL ahora.

Aldo Araujo, Liliana Asín, Oscar Ugarteche y Ruth Ramos

En el camino perdimos muchos y muchas camaradas. Unos/nas al extranjero, otros/as a mejor vida pero creo que todos ganamos experiencia, espacio y dignidad. Es inevitable recordar a mis camaradas de lucha y amigos Beto Montalva, Pipo Ormeño, Roberto Miro Quesada, Hugo Salazar, y a algunos sobrevivientes como Birger Angvik cuyo apoyo y el de Noruega fue vital, y de Edgar Guillén quien siempre estuvo listo para darnos la mano desde el primer momento. El primer ciclo de teatro gay que hicimos en el verano de 1985 fue de la mano de lo mejor del trato peruano de la época, El Teatro del Sol y Edgar Guillén. Soy un hombre muy afortunado por haberlos conocido y por haber compartido los riesgos de la lucha con ellos y ellas.

Si ahora vivo lejos del Perú es porque en el Perú no podía trabajar ni vivir. Ese fue el costo de todo esto. Bien pagado. Lo volvería a hacer con gusto. La injusticia me revuelve.

Yo en realidad no tuve un paso por el MHOL. Llevo el MHOL inscrito como un tatuaje. Los que somos del MHOL nos quedamos casados. Yo soy y seré MHOL en mi tumba y posibemente quede en la historia más por el MHOL que por los libros o las otras cosas que he hecho.
 

El MHOL y la comunidad LGBT en general deberían de tener una mayor relación con la prensa televisiva y escrita al menos. En el Perú siguen habiendo programas cómicos que son lesivos a nuestra dignidad y eso hace rato debería de haber terminado. La igualdad de derechos nos sigue urgiendo.

 

 

 

 

 

 


 2.- ¿Cómo ha cambiado el entorno social y político en lo que se refiere a la situación de lesbianas y gays desde 1982 hasta la fecha?

La lucha del MHOL fue por cambiar conciencias y eso, en efecto, ha ocurrido. El cambio de conciencias no es automático ni generacional, contrario a lo que piensan algunos jóvenes. El trabajo de medios fue muy importante en el cambio de las conciencias y la educación de que somos iguales pero distintos ante la sociedad ha cambiado absolutamente el escenario.

A pesar de esto, hay constantes como la falta de fuerza de la juventud en romper esquemas. Esta sociedad pacata sigue siendo pacata y no veo el desparpajo requerido para crear una sociedad nueva salvo en Villa el Salvador donde en un film de Felipe de Gregori he podido ver un pequeño grupo de chicos alegres y desparpajados. Todo lo demás esta debajo de esa piedra de lo difícil que es ser LGBT que a mí me carga mucho después de tanto tiempo.

Nosotros creíamos que trabajando en medio de la anomia de los años 80, cuando la sociedad se reorganizara, estaríamos dentro de su sentido común y que la siguiente generación sería más libre. Creo que de hecho lo es. No contábamos con la militancia activa de la iglesia católica en contra de nuestros derechos. Es una vergüenza.


3. ¿Cuál crees que ha sido el principal ( o principales) aporte de MHOLen estos 25 años?


Creo que eso no lo puedo decir como actor. Eso lo tendrán que decir otros.


4. ¿Cuáles piensas que son los retos que MHOL debe enfrentar ahora en  2007 y de que manera son distintos a los que enfrentaba la institución  en la época en la que eras uno de sus dirigentes?

El Perú es un país horrorosamente conservador. El primer papel del   MHOL hoy como ayer es mostrar los lados del respeto al otro y trabajar  por la ley de no-discriminación contra la población LGBT. No hemos logrado un solo cambio legal dentro del Perú en estos 25  años, al tiempo que hemos ayudado a otros a hacer sus cambios en sus  países. Eso está pendiente. La ley de parejas igualmente está  pendiente. La visibilidad creciente de la comunidad LGBT igualmente  está pendiente aunque es claro que hay visibilidad contra la total  falta de visibilidad hace 25 años.

No hay que permitir que ningún agente católico o sacerdote, o cardenal hable sobre cuestiones TLGB sin responderle de inmediato en los mismo medios. De otro modo ganan el sentido común, y peor, oprimen a los/las más jóvenes que están recién buscando a ver que quieren con su sexualidad. Esto se hace de cara a la sociedad y no de cara la comunidad.

Desenmascarar a los que se oponen a nuestros derechos, y hacerlos públicos en delitos sexuales en la medida en que haciéndolos públicos mostramos la doble moral imperante. Yo recomiendo seguir a sacerdotes del Opus que ahora están en escuelas, por ejemplo. Si se repite lo de México, deberían de haber pederastas en alguna medida, como en los Legionarios de Cristo.. Lo que acaban de hacer en Estados Unidos con el representante republicano encontrado en un baño público buscando sexo con hombres es un ejemplo de lo que digo. Encontrar un político in fraganti sería un gol para nosotros. Hacerlos públicos a la prensa, hacer escarnio de ellos sin piedad como ellos hacen de nosotros sería una felicidad liberadora..

El MHOL y la comunidad LGBT en general deberían de tener una mayor relación con la prensa televisiva y escrita al menos. En el Perú siguen habiendo programas cómicos que son lesivos a nuestra dignidad y eso hace rato debería de haber terminado. La igualdad de derechos nos sigue urgiendo.