El parlamentario y
constitucionalista Javier Valle Riestra indicó que la
Convención es una declaración con metas y propósitos
justos. Se mostró a favor de “…la tesis de la
soberanía de la inteligencia por sobre la soberanía
popular”, al mismo tiempo de señalar lo retrógrado
que resulta en estos tiempos recortar y desconocer los
derechos derivados de la orientación sexual, indicando
que debatir esto “…es como discutir la ley de la
gravedad o la redondez de la Tierra”.
Destacó el hecho que los artículos
materia de controversia (5º, 14º e inciso 1 del art.
20º) no contienen “ni en línea ni en entrelínea”
la posibilidad de los matrimonios entre parejas del
mismo sexo. Por ello se mostró a favor de la aprobación
sin reservas de este instrumento supranacional de
derechos humanos que tutela los derechos de la juventud.
Por su parte el congresista Víctor
Mayorga aseveró que la legislación nacional es la que
debe adecuarse al Derecho Internacional y no al revés.
Manifestó que este tipo de planeamientos producen
retrasos en nuestro país respecto de la orientación
jurídica internacional.
Las congresistas Luciana León y
Rosario Sasieta también se manifestaron a favor de la
aprobación sin reservas de la Convención, haciendo
explícita una vez más su compromiso con la igualdad y la
justicia, y su solidaridad con algunas de las demandas y
reivindicaciones del movimiento lésbico, trans, gay y
bisexual (LTGB).
El dictamen en cuestión es
tendencioso pues hace referencia a una “natural
sexualidad”, que coloca a la heterosexualidad como
la forma natural y unívoca de vivir la sexualidad y a la
homosexualidad como la expresión antinatural y abyecta,
excluyendo así a esa última de la posibilidad del goce
de derechos.
Es necesario revelar que los
fundamentos del dictamen no se centran en el principio
de no-discriminación sino a un supuesto escenario
donde, a partir de explicitación de la igualdad de
derechos entre los peruanos, se pueda invocar
al reconocimiento de las uniones de parejas del mismo
sexo.
Esta situación preocupa aún más
porque durante la campaña electoral el Presidente Alan
García Pérez y la propia Comisión Política del Partido
Aprista Peruano (PAP), reconocieron la necesidad de
promover una Ley de no-discriminación por orientación
sexual. Este compromiso fue ratificado nuevamente por la
ex-Presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas, durante
la segunda vuelta electoral en el local de campaña del
PAP.